Circulan por internet listas de "los 500 mejores prompts". Son inútiles por una razón sencilla: el prompt que le funcionó a un negocio en México no le sirve al tuyo, porque tu negocio es otro.
Lo que sí se traslada es el método. Nosotros usamos uno de cuatro pasos, y se llama P.I.D.E. para que se te quede.
P · Problema
¿Qué quiero resolver y para quién?
Aquí se cae la mayoría. "Quiero usar IA para mi negocio" no es un problema, es una intención. Un problema suena así:
"Necesito ofrecer cajas de merienda a las oficinas cercanas. Mi cliente no es quien se come la merienda, es la persona que compra el desayuno para todo el equipo."
Fíjate en la segunda oración. Esa distinción, que la IA jamás habría adivinado, cambia por completo el mensaje que te va a escribir.
I · Información
¿Qué contexto, datos o ejemplos debo darle?
Todo lo que sabes tú y ella no. Cómo vendes, cuánto produces, qué te piden más, cómo hablas.
"Vendo por WhatsApp, produzco cuarenta cajas diarias, mis tres productos más pedidos son estos, y así es como escribo normalmente: [pego un mensaje mío real]."
Ese último detalle —pegarle algo escrito por ti— es de lo más útil que existe y casi nadie lo hace. Es la forma más rápida de que deje de sonar a robot.
D · Decisiones y limitaciones
¿Qué NO puede hacer?
El paso que más ahorra dolores de cabeza.
"Sin prometer entregas el mismo día. Tono cercano pero sin exagerar. No inventes precios ni ingredientes. Nada de emojis."
Sin esto, la IA rellena los huecos con lo que le parece razonable. Y lo que le parece razonable a ella puede ser una promesa que tú no puedes cumplir.
E · Entrega
¿En qué formato lo quiero y cómo sabré si sirve?
"Tres mensajes de WhatsApp de máximo cuarenta palabras cada uno, con una sola llamada a la acción. Me sirve si lo puedo copiar y enviar sin editarlo."
Ese último criterio es el que convierte una respuesta bonita en una respuesta útil.
El pedido completo
Junta las cuatro partes y queda algo así:
Necesito ofrecer cajas de merienda a oficinas cercanas a mi panadería en Barquisimeto. Mi cliente es la persona que compra el desayuno para todo el equipo, no quien se lo come. Vendo por WhatsApp, produzco cuarenta cajas diarias, mis tres productos más pedidos son cachitos, pastelitos y jugos naturales. Así escribo normalmente: [ejemplo]. No prometas entregas el mismo día, no inventes precios ni ingredientes, tono cercano sin exagerar, sin emojis. Dame tres mensajes de WhatsApp de máximo cuarenta palabras, con una sola llamada a la acción cada uno.
Parece largo comparado con "hazme publicidad". Toma dos minutos escribirlo y te ahorra veinte de estar peleando con respuestas que no sirven.
Un truco que multiplica esto
Antes de pedirle que resuelva, pídele que pregunte:
"Antes de proponer soluciones, hazme hasta cinco preguntas para entender mi objetivo, mi audiencia, mis recursos y mis limitaciones."
Vas a descubrir que sus preguntas son mejores que las que tú te habías hecho. Y responderlas es, en sí mismo, la mitad del trabajo.
P.I.D.E. es una de las cuatro herramientas que enseñamos en Gemini 360, nuestro taller presencial en Barquisimeto. Lo practicas ahí mismo, con tu propio caso.